Crónica de una conversación con Anastacio Medina, nuevo Cónsul Paraguayo en Buenos Aires
Por Fátima Rodríguez

“Muchos cuestionan que uno haya ingresado a la función pública en la época de Stroessner, pero entonces, miles y miles de paraguayos son estronistas sólo por haber nacido, vivido y trabajado en la función pública durante el gobierno de stroesner”, afirma justificándose de antemano.
Su nombre ha sido mencionado en varias reuniones de
organizaciones de la comunidad paraguaya en las últimas dos semanas. “Lo que dicen es que en los últimos tiempos estuviste en Santacruz (Bolivia) y tu estadía ha sido, entrecomillas, sin novedad, que allí tienen las mismas problemáticas que en Buenos Aires, que no has podido gestionar para dar solución a estas mismas problemáticas allá. Ese es el comentario en las reuniones, porque la gente reclama el cambio que comprometió los votos por este gobierno”, dice una periodista provocando su reacción.
Medina se saca el anteojos, se pone nervioso, prende el celular y busca un número de teléfono. “Te voy a dar el número del presidente de la Casa Paraguaya de Santacruz para que le preguntes cómo ha sido mi gestión allá. Me da rabia que la gente hable por hablar. En estos días entregué mi cargo e incluso me entregaron plaquetas de reconocimiento por mi gestión. Quisiera que vean la auditoria antes de hablar”, se defiende. Medina es hábil a la hora de responder las preguntas. Es evasivo, responde con generalidades y da pocas especificaciones. Ante la consulta sobre el estado en que encontró la administración del consulado y su plan de trabajo responde: “Nuestro compromiso es con la Política de Estado que se materializa en la ley de la función pública, la carta orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores y la Ley del Servicio Consular, dónde están especificadas nuestras funciones”.
“En principio, se está trabajando en una auditoría cuyos resultados parciales ha forzado a apartar a cuatro funcionarios que supuestamente tenían parentesco con personas que trabajan de gestores de documentos en las cercanías de este edificio. Yo no puedo afirmar que eso sea definitivamente así, porque todavía no tengo en mi poder el informe final. Debido a esta situación, hemos elaborado un pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores que se focalizan principalmente en Recursos Humanos y Recursos Económicos, y que podrán materializarse con Recursos Económicos”, agrega.

Medina se saca el anteojos, se pone nervioso, prende el celular y busca un número de teléfono. “Te voy a dar el número del presidente de la Casa Paraguaya de Santacruz para que le preguntes cómo ha sido mi gestión allá. Me da rabia que la gente hable por hablar. En estos días entregué mi cargo e incluso me entregaron plaquetas de reconocimiento por mi gestión. Quisiera que vean la auditoria antes de hablar”, se defiende. Medina es hábil a la hora de responder las preguntas. Es evasivo, responde con generalidades y da pocas especificaciones. Ante la consulta sobre el estado en que encontró la administración del consulado y su plan de trabajo responde: “Nuestro compromiso es con la Política de Estado que se materializa en la ley de la función pública, la carta orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores y la Ley del Servicio Consular, dónde están especificadas nuestras funciones”.
“En principio, se está trabajando en una auditoría cuyos resultados parciales ha forzado a apartar a cuatro funcionarios que supuestamente tenían parentesco con personas que trabajan de gestores de documentos en las cercanías de este edificio. Yo no puedo afirmar que eso sea definitivamente así, porque todavía no tengo en mi poder el informe final. Debido a esta situación, hemos elaborado un pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores que se focalizan principalmente en Recursos Humanos y Recursos Económicos, y que podrán materializarse con Recursos Económicos”, agrega.
5 MIL DÓLARES ES EL PRESUPUESTO

“Ahora, habilitamos un registro con una de las computadoras que estaba en el escritorio del cónsul, tuvimos que gastar casi dos mil pesos en mandarla arreglar”, explica Medina.
“El consulado se maneja con un presupuesto de 5 mil dólares (poco más de 25 millones de guaraníes) que es para insumos y de verdad, no es suficiente. Si tenemos recursos, podemos mejorar tecnología y podemos mejorar en calidad y rapìdez los servicios”, dice.
Ante la consulta de si era posible descongestionar la cantidad de personas que acuden a ese lugar mediante algún trabajo coordinado con alguna institución legalmente contituída de paraguayos residentes en Buenos Aires, señala que no tienen ninguna instrucción al respecto. “No tengo ninguna instrucción específica de privilegiar a ninguna organización en particular. No tendría ningún problema en trabajar con organizaciones, la política de Estado que puede aplicarse en el consulado es el del trabajo con sensibilidad social y honestidad”, expresa. “No me siento presionado para nada. Si los políticos creen que es conveniente hacer nombramientos políticos, deberán cambiar la ley. Eso no me preocupa, yo cumpliré mi función”, responde ante la pregunta de si no se sentía presionado al saber que en el Congreso de Migrantes se había planteado el nombramiento de un representante de la comunidad para el cargo que él ocupa actualmente. El consulado en Buenos Aires es el que más veces ha sido denunciado por casos de corrupción. Toda la plata se maneja con contabilidades manuales. De 100 a 130 mil dólares, plata del estado es custodiado por un guardia de seguridad. “Es una de las preocupaciones, apenas me habiliten, yo abriré una cuenta en el banco, porque no podemos manejar esa plata así”, explica el Cónsul. Con la excusa del corralito, hasta ahora se estaba manejando con los elementos más rudimentarios de registro y control.
Al término de la entrevista, Medina baja a la calle y muestra que en dos horas ha sido despachado la mayoría. Solo quedan dos filas cortas.
Sonríe y vuelve a subir a su oficina.
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