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domingo, 9 de agosto de 2009

Profesionales paraguayos de Argentina viajan a Asunción para acompañar a Enciso

Por Fátima Rodríguez

Un grupo de profesionales paraguayos residentes en Argentina llegan hoy a Asunción para acompañar a Gabriel Enciso en el proceso de espera de su nombramiento como Embajador en la República Argentina.

Gabriel Enciso es médico e integrante de la Asociación de Paraguayos Profesionales en Argentina y candidato del ejecutivo para el representante diplomático en la Argentina. Su nombramiento debe ser aprobado por la Cámara de Senadores dónde los miembros de la Alianza son los que menos apoyan las propuestas del presidente. Anteriormente, Fernando Lugo había propuesto a Miguel Decoud pero su nombramiento no prosperó.

Un médico, un docente universitario y una museóloga forman parte del equipo que viajó a Asunción en representación de la Asociación. Enciso tiene el apoyo de la mayoría de las organizaciones e instituciones de la comunidad paraguaya de la capital bonaerense.

El nombramiento en el puesto clave de Embajador- responsable mayor en una misión diplomática- a un residente en el lugar es una de las reivindicaciones propuestas en el Primer Congreso de Migrantes realizado en Asunción el año pasado. Sin embargo, también es más que evidente la existencia de corporaciones económicas-comerciales interesadas en trabar nombramientos de personas que puedan promover un cambio en las relaciones bilaterales.

LAS RELACIONES COMERCIALES

CON ARGENTINA Y MERCOSUR

Para forzar el retiro de la candidatura de Miguel Decoud, algunos senadores habían argumentado la supuesta necesidad de poner un entendido en el tema de las relaciones bilaterales y el MERCOSUR. Nadie puede discutir este punto. Sin embargo, está visto que los términos de las relaciones bilaterales y las alianzas comerciales-como el MERCOSUR- se deben a políticas antes que a tecnicismos.

¿De qué sirve al Paraguay tener tantas leyes que luego no son aplicadas? Hacer respetar las leyes, las doctrinas, necesariamente requiere un cambio de “Políticas”. En los últimos años, “las políticas” en las relaciones binacionales con Argentina estaban “adoctrinadas” de tal forma a cuadrar perfectamente para favorecer los intereses no del país sino de algunos empresarios que se sostenían como “políticos” gracias a este esquema de “política favorece a mi negocio, mi negocio me sostiene como político. Lo que le conviene al país, que lo vengan a solucionar otros, por ahora, prima el interés de mi negocio”.

La fragmentación de los liberales sigue siendo un problema para los proyectos del Presidente Fernando Lugo. En un cuadro en dónde el panorama no es claro y los votos son siempre incertidumbre, la única certeza es el fracaso de los intereses del pueblo y los negociados que ellos implican en las bancadas que no se definen y que esperan “las mejores propuestas” para negociar sus votos.

Lo del MERCOSUR, lo de las leyes es muy refutable. Enciso es un médico, pero la embajada nombra un “Encargado de negocios” que debe asesorar al embajador, en términos de “geoestrategia” tiene a tres militares que le deben asesorar en su actuar, en términos de política, hay un departamento de política que debe captar las razones de las políticas para asesorar al embajador en la hora de la instrumentación. En fin, argumentos sobran de uno y otro lado. Lo único que está en juego en este momento es la participación o no de los paraguayos residentes en el extranjero, que tanto quieren visitar los políticos para venir a prometerles cosas que luego no se reflejan a la hora de aplicar “políticas”.

lunes, 9 de marzo de 2009

Función Pública Paraguaya en el Exterior

domingo 8 de marzo de 2009


El padrinazgo y la meritocracia

en la diplomacia paraguaya



Por Fátima Rodríguez


Un artículo firmado por Oscar B. Llanes Torres titulado “Derecho Diplomático- Arte y ciencia” motiva a la reflexión sobre el padrinazgo y los “diplomáticos de carrera”. Si bien el articulista trata de ignorantes a quienes opinamos sin tener acabado conocimiento, es necesario platearse, en la ignorancia aún, algunos puntos sobre la diplomacia paraguaya, que no en vano se ha ganado la desconfianza y la mirada sospechosa.


¿Es suficiente ser funcionario escalafonado- es decir, universitario, con conocimiento de más de una lengua extranjera, no poseer antecedentes policiales- para defender los intereses de una nación? ¿Es suficiente haber aprobado los requisitos de la Junta de Calificaciones, manejada con frecuencia por “escalafonados” que vienen trabajando en sus peldaños de antigüedad desde la época de la dictadura en algunos casos? ¿Es suficiente ser hombre de confianza del presidente sin conocer los procedimientos legales en las Relaciones Internacionales?



El inciso “e” del Artículo 4º de la Ley 1635 reza como función del Ministerio de Relaciones Exteriores: “velar por el respeto y protección de los intereses del país y los de sus nacionales en el exterior”. Si bien está claro que el MRE tiene otras funciones más importantes que están señaladas en los primeros cuatro incisos de la ley orgánica, a los nacionales que vivimos en el exterior nos interesa este punto en particular porque nos afecta directamente.


El planteamiento de este profesor universitario invita al debate sobre la Carrera Diplomática en el Paraguay pues en su optimismo refiere a una clase que no hemos tenido la dicha de conocer y a quienes esperamos por Buenos Aires, al menos un millón de Paraguayos. “Los verdaderos diplomáticos de carrera, con trayectoria, que iniciaron una vida funcional desde lo que marca la ley y promovido a las subsecuentes categorías, con esmero y estudio, con dedicación y amor, con transparencia y pulcritud, con voluntad y sin titubeos, paso a paso, entregando a la carrera su humor y su salud, con discreta discrepancia y anhelado sueño”.


Si bien la Ley Orgánica del MRE y la Ley 1.335/99 Del Servicio Diplomático y Consular de la República del Paraguay han sido importantes en la instrumentación de la Ley de la Función Pública camino a la selección por méritos, es evidente que aún nos falta muchos años por andar y no nos vendría mal plantearnos una seria reforma del concepto de la función pública antes de seguir en la perorata de la simple legalidad del procedimiento de nombramientos y promociones.


Es evidente que estamos lejos de abandonar el sistema de padrinazgo naturalizado por el Partido Colorado que manejó siempre los cargos públicos como botín electoral, por lo que al tener una estructura de puros ahijados colorados se impone el nombramiento en cargos claves de hombres de confianza que deberán tener en cuenta las nuevas políticas de este gobierno que se supone es diferente al anterior. Y al decir “hombres de confianza” no referimos a la confianza emanada de la amistad y la confidencia, sino a la de capacidad y lealtad para con los intereses del país.

Hombres de confianza, capaces, idóneos, que tengan compromisos con la política de un cambio en las relaciones del Estado para con sus ciudadanos residentes en el exterior. Hombres que se sometan a las leyes, pero que las haga cumplir.


Mientras tanto, la política exterior paraguaya debe ser más clara, porque los actuales “funcionarios de carrera” han pasado por un procedimiento de selección y promoción que es legal y sin bien insisten en su “idoneidad y probada honestidad” no convencen como funcionarios, pues se manejan como simples empleados a quienes sólo les interesa cobrar su sueldo a fin de mes. Sino, que se le pregunte a los más de un millón de paraguayos que han debido pasar en los últimos tiempos por el consulado paraguayo en Argentina.




“EJAPO NDE GASTOR” (Fabrica para tus gastos)


La informalidad, la corrupción como comisión de delito y la corrupción como no cumplimiento de las obligaciones no han podido menguarse con credenciales de conocimientos de leyes diplomáticas ni clases de protocolos en las misiones diplomáticas paraguayas, al menos en la Argentina. No hace mucho tiempo, ante el reclamo a un funcionario -de la Policía Nacional con misión en el consulado- por un pedido de coíma, este se excusó con naturalidad ante el reclamante con la justificación de un sueldo muy bajo que no le alcanzaba para llevar una vida digna en Buenos Aires y la orden de sus mismos superiores que le habían dicho “Ejapo nde gastorâ upepe”.


Los consulados tienen como misión legal recaudar para la administración central del Estado. Ahora, cómo podemos esperar que el Estado “vele por los respetos y los intereses de sus nacionales en el exterior” si ese mismo Estado no respeta a sus nacionales en el extranjero. Pues es una falta de respeto que el Estado tenga funcionarios tan mediocres, tan corruptos y tan faltos de ética que se excusen de su bajo sueldo para la corrupción.
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